Fotografías del Chocolate del Salt del Colom

Si hay algún alimento en el mundo que no necesita carta de presentación es el chocolate.

 

Tentador para sí mismo, a este elaborado del cacao no necesita grandes adornos ni adiciones para despertar el interés en todas partes donde se tiene por costumbre consumir. Ya sea en ladrillo, en bombones o acompañada de otros ingredientes, el chocolate se sitúa en lo alto de la pirámide de los deseos de casi todas las personas.

 

Este poder de fascinación, sin embargo, se desvanece a una velocidad precipitada si las fotografías que usamos para mostrar este bocado sibarita no son de gran calidad ni tienen en cuenta los imperativos que hay que seguir a la hora de captar la esencia . Porque las imágenes del producto que queremos hacer destacar capten la atención de nuestros consumidores potenciales, es indiscutible que deben estar hechas siguiendo los principios de la fotografía de producto profesional: iluminación adecuada y neutra y fondo blanco para resaltar la luminosidad y el color natural del alimento. Lo más difícil es saber fijar el extracto de lo que en directo tendríamos al alcance de la mano, saber poner el énfasis en el único sentido capaz de absorber lo que muestra una fotografía: la vista. Y la calidad del chocolate artesanal del Salt del Colom se confirma a través de estas imágenes revelando un brillo delicada y cristalina, enseñando unos colores vistosos y luminosos y una superficie pulida y uniforme.

 

Causar una buena impresión es cuestión de pocos segundos, nos lo jugamos todo a primera vista. Es por eso que es tan importante que la apuesta por la calidad de las fotografías -y más cuando se trata de dar a conocer los productos de una empresa y de incentivar las ventas- es lo primero que debemos considerar cuando queramos incluirlas en la web e implicarse en la identidad corporativa.

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